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Historia de Sevilla
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  • Los orígenes del núcleo original de la ciudad, fundada por indígenas, se encontraban en una isla del Guadalquivir, en la actual zona de la Alfalfa.
  • Estos indígenas llamaban Spal o Ispal a este poblado.
  • Las tropas romanas entraron en el 206 a. C., durante la Segunda Guerra Púnica, bajo las órdenes del general Escipión y derrotaron a los cartagineses que habitaban y defendían la región.
  • Escipión decidió fundar Itálica, lugar de origen de los emperadores romanos Adriano y Trajano, en un lugar cercano, Santiponce.
  • Posteriormente, en el lugar que sería la actual ciudad de Sevilla, Julio César fundó la "Colonia Iulia Romula Hispalis", latinizando el nombre del poblado indígena original de la ciudad ("Ispal") en Hispalis, añadiendole "Julia" por su propio nombre y "Rómula" por el de Roma, fórmula habitual en la toponimia de las colonias romanas.
  • A mediados del siglo I a. C., Híspalis poseía muralla y foro, con actividad mercantil portuaria.
  • Con la reorganización imperial, la joven urbe sería capital de uno de los cuatro conventus iuridici de la Baetica, provincia senatorial cuya capital era Corduba.
  • El área alrededor de la actual Plaza de la Alfalfa constituía el punto de encuentro del cardo maximus que transcurría de norte a sur, desde la actual iglesia de Santa Catalina hasta la calle Abades y el Decumano mayor que transcurría de este a oeste desde la actual iglesia de San Esteban en la calle Águilas hasta la plaza del Salvador.
  • En esta zona se encontraba el foro de la época imperial romana, que comprendía templos, termas, edificaciones públicas y mercados.
  • El cristianismo llegó pronto a la ciudad y en el siglo III fueron martirizadas las hermanas Santas Justa y Rufina (unas de las actuales patronas la ciudad), según la leyenda, por no querer adorar a Astarté.
  • Durante el reino visigodo alojó en algunas ocasiones a la corte.
  • En Al-Ándalus, tras la invasión musulmana, fue primero sede de una cora y después capital de un reino de taifas, hasta llegar a convertirse en la capital del Imperio Almohade en Al-Andalus.
  • En el año 844 fue saqueada por los vikingos que remontaron el río Guadalquivir, lo que provocó que el emir de Córdoba fortaleciese su sistema defensivo, pero en 859 los vikingos consiguieron entrar de nuevo.
  • En 1147 la taifa de Sevilla era tomada por los almohades, haciéndola capital de Al-Ándalus. Hasta su expulsión con la conquista castellana de Fernando III (1248), Isbilya vivió una época de florecimiento económico y artístico: se construyó la Giralda, el Alcázar, el puente de barcas para unir Triana, se reconstruyó el antiguo acueducto romano, se levantó el palacio de la Buhaira y la Torre del Oro, además de que se abaluartó todo el perímetro defensivo de la ciudad con unas excepcionales murallas y torres.
  • En 1248 se incorporó a la cristiana Corona de Castilla, al ser reconquistada bajo el reinado de Fernando III, quien fue el primero en ser enterrado en la Catedral de Sevilla. El rey Fernando lll de Castilla y León, "el Santo", entraba triunfalmente por la puerta Real o de Goles tras haberse rendido Isbilya después de un asedio de 14 meses. Previamente, a sus antiguos moradores se les había dado un plazo máximo de 30 días para que desalojaran la ciudad y tomaran solo las pertenencias que pudieran llevar consigo.
  • A partir de entonces Sevilla, repoblada por la aristocracia castellana, como capital del Reino de Sevilla fue una de las ciudades con voto en cortes y alojó la corte itinerante en numerosas ocasiones.
  • Durante la Baja Edad Media la ciudad, su puerto y su activa colonia de mercaderes genoveses se situaron en una posición periférica pero importante en el comercio internacional europeo.
  • En ese tiempo sufrió dramáticas convulsiones económicas, demográficas y sociales como la Peste Negra de 1348 o la revuelta antijudía de 1391.
  • Tras el descubrimiento de América en 1492, Sevilla se convirtió en el centro económico del Imperio español.
  • Los Reyes Católicos fundaron la Casa de Contratación, desde donde se dirigían y contrataban los viajes, controlaban las riquezas que entraban de América y, junto con la Universidad de Mercaderes, regulaban las relaciones con el Nuevo Mundo.
  • En 1526 Carlos I de España e Isabel de Portugal contraían matrimonio en el Real Alcázar de Sevilla. Los esposos se conocieron sólo dos horas antes del acontecimiento. Antes de que los dos se vieran, Carlos iba con la intención de casarse con Isabel sólo por interés, en 1526 su única preocupación era hacerse coronar como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y para ello, necesitaba una ingente cantidad de dinero que decidió obtener a través de la dote de 900.000 doblas de oro, que el Rey Juan III de Portugal le otorgaba por casarse con su hermana Isabel. Pero al verse ambos experimentaron un auténtico flechazo, ya que desde entonces hasta la muerte de Isabel, Carlos demostró un profundo añor por ella.
  • Durante el siglo XVI la ciudad experimentó un gran desarrollo y transformación, dando lugar a la construcción de algunos de los edificios más importantes del centro histórico.64 La ciudad llegó a ser un centro multicultural, lo que ayudaría al florecimiento de las artes, jugando un papel importante en el Siglo de Oro español.
  • Destacaron entonces las fábricas de jabón, la artesanía de la lana y de la seda, y la cerámica sevillana.
  • Coincidiendo con su momento artístico más brillante, el Barroco, se vio afectada por la crisis del siglo XVII, lo que significó una decadencia económica y demográfica, al tiempo que la navegación por el Guadalquivir se dificultaba cada vez más, hasta que el monopolio comercial y sus instituciones se trasladaron a Cádiz.
  • En esta época la ciudad padeció además otra gran epidemia de peste que mató a unas 60.000 personas, que por entonces consistía aproximadamente en la mitad de la población.
  • En 1610 los moriscos eran expulsados de Sevilla. A finales del siglo XVI la población urbana podía estimarse en 7.000 individuos, la mayoría de ellos vecinos de Triana. Sevilla era, pues, la ciudad de España que contaba con mayor número de ellos, casi el 10% de la población total.
  • En 1754 hubo una gran nevada en Sevilla.
  • A finales del siglo XVIII Sevilla perdió casi la mitad de su población.
  • En 1810 las tropas napoleónicas entraban en Sevilla. 8.000 soldados franceses, dirigidos por el mariscal Claude-Victor Perrin y por el propio hermano de Napoleón, aceptaron la rendición de la ciudad en Torreblanca de los Caños. José Bonaparte declarará más tarde: Mis tropas ya han entrado en Sevilla, donde han hallado un formidable botín. José, "Pepe Botella" entre los españoles, incluyó Sevilla en su lista de ciudades conquistadas y acudió a un baile de gala celebrado en su honor en el Archivo de Indias, donde sus estanterías se taparon con tapices y se colocaron lujosas lámparas de araña. La ciudad terminaría en las manos del mariscal Jean de Dieu Soult, que desistió de intentar tomar Cádiz para asentarse en el palacio arzobispal. Desde allí pasó a dirigir el gobierno de la ciudad y el saqueo de sus importantes obras de arte. Las tropas napoleónicas no abandonarían la ciudad hasta dos años después.
  • En 1811 en la Plaza de San Francisco las tropas napoleónicas fusilaban a varios sevillanos que se opusieron, de forma armada, a la ocupación francesa. Luego fueron enterrados en la calle Feria y en una fosa común del patio de los Naranjos.
  • En 1843 el general Baldomero Espartero bombardeaba Sevilla por rebelarse contra el gobierno durante su regencia (1840-1843); último período de la minoría de edad de la
  • reina Isabel ll. Posteriormente, la resistencia de la ciudad le valió la concesión del título de «invicta».
  • En la segunda mitad del siglo XIX se produjo una revitalización de la ciudad, con la llegada del ferrocarril, el derribo de parte de las murallas y un crecimiento hacia el este y hacia el sur.
  • Durante el siglo XX, además de sufrir la represión de la Guerra Civil, 1936-1939, en la que estuvo al lado del bando nacionalista, bajo la tutela del general Queipo de Llano y la posterior dictadura militar, presenció, años antes, hitos decisivos como la Exposición Iberoamericana de 1929 y posteriormente, ya en la democracia, la Exposición Universal de 1992 o su elección como capital de la autonomía andaluza.
  • En 1910 desde la dehesa de Tablada despegaba el primer avión que volaría sobre Sevilla. El piloto protagonista fue el belga Jean Olieslagers a los mandos de un Bleriot XI. Tal actuación se debió a la celebración de la Copa Sevilla, compuesta por una serie de competiciones de velocidad, despegue, virajes y permanencia aéreas. La ciudad, en este aspecto, fue muy pionera en la aviación.
  • En 1914 hubo una gran nevada que alcanzó los 45 cm. de espesor.
  • En 1932, la hoy Santa Angela de la Cruz fallecía a los 86 años de edad victima de un accidente cerebrovascular, causando su marcha un gran pesar en la ciudad.



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