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Santo Rostro
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Santo Rostro. Santo Rostro. Primera fotografía que se le hizo en 1862Santo Rostro. Reproducción del Santo Rostro
Santo Rostro. Obstensión del Santo Rostro. Hacia 1924Santo Rostro. 1945. El Pardo. Autoridades provinciales después de hacerse cargo del Santo Rostro, encontrado y recuperado en tierras francesasSanto Rostro.
Santo Rostro. Santo Rostro. Grabado de DureroSanto Rostro. Placa
Santo Rostro. Ángel sosteniendo el Santo Rostro. Anónimo siglo XVIII. Museo Provincial de JaénSanto Rostro. Santa Fac de Sebastián Martínez. Siglo XVII. Catedral de JaénSanto Rostro. Cuadro del Santo Rostro. Antesacristía de la Catedral de Jaén
Santo Rostro. Foto antiguaSanto Rostro. Estampa antiguaSanto Rostro. Estampas antiguas
Santo Rostro. Estampas antiguasSanto Rostro. Pintadas de presos de la Guerra Civil en la Catedral de JaénSanto Rostro. Arco de los Santos - Quesada
Santo Rostro. Vidrieras del Santo Rostro de la Catedral de JaénSanto Rostro. Durante la Obtensión del Santo RostroSanto Rostro. Durante la Obtensión del Santo Rostro
Santo Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de VandelviraSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de VandelviraSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada
Santo Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la FachadaSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la FachadaSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada Norte
Santo Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada NorteSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada NorteSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada Gótica
Santo Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada GóticaSanto Rostro. Obstensión del Santo Rostro en el Balcón de la Fachada GóticaSanto Rostro. Relicario del Santo Rostro en la Capilla Mayor
Santo Rostro. Parte traseraSanto Rostro. Foto antiguaSanto Rostro. Vidriera del Castillo de Santa Catalina
Santo Rostro. Dibujo del Santo Rostro en el Santuario de la Encarnación - Carrión de Calatrava
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  • Reliquia jienense, patrimonio de la Cristiandad.
  • El deus sudaria.
  • Una antiquísima leyenda dice que la Santa Faz de Jaén es el lienzo con que Santa Marcela, la popular Verónica, enjugó el Rostro de Cristo, camino del Calvario.
  • El lienzo se doblaría, siempre según dicha tradición, en tres partes, por lo que existirían otros tantos ejemplares.
  • Se conservaría uno en Roma y otro en Jaén, desde el siglo XIV. La tercera copia estaría perdida, según unas versiones, o se conservaría en Jerusalén según otras.
  • Varias versiones hay sobre su llegada a Jaén.
  • Considerada como reliquia, desde un principio, unos dicen que la trajo, desde Roma, San Eufrasio, uno de los Varones Apostólicos que evangelizaron Andalucía, hay una leyenda sobre este hecho. Otros la vinculan a Fernando III el Santo, conquistador de la ciudad en 1246.
  • Está admitida su llegada en el siglo XIV, sin que haya una fecha exacta, aunque se dice que fue cuando rigió la diócesis el obispo Nicolás de Biedma, entre 1368 y 1383, barajándose incluso la posibilidad de que fuera una donación de este prelado.
  • Cierta es la popular creencia de que son siete llaves, e incluso más, si se comienza a contar desde la puerta de la verja de la Catedral, la de entrada al templo, la que da acceso a la capilla principal, la que abre la caja fuerte que alberga la Santa Faz, hasta llegar a la urna que guarda la valiosa reliquia.
  • Situado en la Capilla Mayor (Catedral de Jaén. Capilla Mayor) de la Catedral de Jaén, se guarda en una caja fuerte, y en arca de plata de 40 centímetros de ancho; 63,5 de alto y 25,5 de fondo.
  • La tradición se ve apoyada por determinados textos y otros documentos que señalan su carácter no pictórico y sí el de una imagen impresa.
  • Está en una tabla de 22 por 30 centímetros.
  • Esta reliquia está enmarcada en plata con piedras preciosas engastadas, coronada por un lazo de diamantes.
  • Se guarda en una urna de plata que se abre en dos puertas; en cada una de ellas los relieves de seis apóstoles y, encima de ellas, los relieves de los rostros de Cristo y la Virgen. En las esquinas, estatuillas de los cuatro evangelistas.
  • Se conserva en urna de plata, teniendo una puerta de dos hojas, y, en relieve, dos ángeles que hizo Sebastián Martínez (1595-1667), teniendo otros detalles decorativos.
  • Se comarca en joya de plata, con piedras engastadas, obra del platero cordobés José Francisco de Valderrama, y lleva un lazo de brillantes, realizado por Félix Granda, en 1940, donado por la Marquesa del Rincón de San Ildefonso, y que sustituyó al desaparecido en la Guerra Civil (1936-39), que había regalado la Marquesa de Montemar.
  • El Cardenal Obispo de Jaén, Esteban Gabriel y Merino (1523-1535) consiguió del Papa Clemente VII una Bula, concediendo indulgencia plenaria a quienes contribuyeran a la reedificación de la Catedral, en 1529, y autorizó la Cofradía del Santo Rostro de Jaén, compuesta por veinte mil hombres y mujeres, que habían de contribuir cada uno con un real de plata, anual, a las obras catedralicias.
  • Constituida la Cofradía en 1530, desapareció hacia 1843, siendo imposible después su reorganización.
  • Los Reyes de España, desde Felipe II (en 1570) hasta Juan Carlos I (en 1980), se postraron ante el Santo Rostro.
  • Los Papas Clemente VII y Julio III, entre otros, concedieron gracias especiales y peregrinaciones, dos veces al año, el día de la Asunción y el Viernes Santo, bendiciéndose con el Santo Rostro, desde el altar mayor, los púlpitos y los balcones, a los fieles, a la ciudad y a los campos.
  • Cada viernes se muestra la Reliquia ante la que se han postrado reyes, jefes de Estado y millones de personas a través de los siglos.
  • Un hecho curioso es que se sustituyó, temiendo por su integridad, por una copia durante la Guerra de la Independencia que dejó en el aire cierta sospecha popular durante un tiempo si la imagen que se veneraba era la auténtica o no.
  • Por ahora voy a la gran ciudad de Toledo a visitar a la devota imagen del Sagrario, desde allí me iré al Niño de la Guardia, y dando una punta, como halcón noruego, me entenderé con la Santa verónica de Jaén. Miguel de Cervantes. Los trabajos de Persiles y Segismunda (1917).
  • En la Catedral se ha guardado salvo los interregnos de la dominación musulmana y de los años 1936 a 1940.
  • A finales de Septiembre de 1936 es retirado de la Catedral el Santo Rostro y el 4 de octubre es embalado en el Gobierno Civil junto con otras joyas religiosas. Es trasladado al Banco de España de Valencia, desapareciendo en el trayecto el valioso lazo de pedrería que le fue donado el 14 de julio de 1814 por la Marquesa de Montemar, como gratitud por haberse terminado felizmente la Guerra de la Independencia.
  • El 9 de febrero de 1940 la policía francesa incauta en un garaje en el pueblo francés de Villejuif-Bicetre, cercano a París, catorce baúles que contenían joyas procedentes de España. En uno de estos baúles apareció el Santo Rostro. Inmediatamente se comunicó al noticia a Jaén en donde repicaron todas las campanas de sus templos para anunciar al pueblo el feliz hallazgo.
  • Cuando se encontró con otras joyas en un baúl depositado en un garaje de Villejuif-Bicètre, entonces un pueblito cercano a París. Según tres pintores que examinaron la reliquia en 1730, tiene alguna pincelada en el perfil del rostro, pero no en la cara donde no percibieron imprimación alguna y aseguraron que era Obra Sobrenatural.
  • El 19 de marzo de ese mismo año y en el Palacio de El Pardo, el General Franco lo entrega a una comisión de jiennenses que allí se había desplazado, encabezada por el Gobernador Civil Don Francisco Rodríguez Acosta, el Vicario General del Administrador Apostólico Don Rafael García y García de Castro y el Obispo de Madrid-Alcalá Doctor Eijo y Garay.
  • Fue recibido multitudinariamente por los jiennenses, que ya habían dado por perdida su más preciada reliquia. En ese mismo año de 1940 Doña Teresa Fernández de Villalta y Coca, Marquesa Viuda del Rincón de San Ildefonso, costeó el lazo que ostenta en la actualidad y que le devolvió su tradicional aspecto.
  • Esta reliquia no sale de su caja fuerte más que los viernes, el Viernes Santo y la festividad de la Asunción, fechas en que es mostrada a los fieles, que pueden obtener indulgencia plenaria, se trata de la Obstensión del Santo Rostro que se muestra al exterior por balcones que dan a los cuatro puntos cardinales.
  • Con ella se bendicen el Viernes Santo y en la Asunción, la ciudad y sus campos desde las galerías altas de la Catedral, que incluso tiene unas señales para que el Obispo sepa desde donde debe impartir la bendición para no cambiar la tradición. En ocasiones señaladas por visita de personalidades o por peregrinaciones también sale de su relicario en días diferentes.
  • Hay un dicho popular que dice: Tres cosas tiene Jaén que no tiene Sevilla, el Santo Rostro, El Abuelo y Virgen de la Capilla.

Leyenda

La que contó un joven del campo, en el camino de Baeza, a D. Francisco Pi Margall, cuando el ilustre escritor recorría nuestra provincia, haciendo estudios para su admirable obra Granada, Jaén, Málaga y Almería, publicada en 1885. Pi Margall recogió tal relato como una curiosidad de ingenua y sencilla rusticidad y lo insertó en su referido libro, tal como lo oyera. He aquí como es el diálogo, sostenido entre el escritor y el campesino:

- Y, ¿en qué época se cree que vino a Jaén esa milagrosa cara de Dios?- preguntamos a nuestro hombre.

- En tiempos de San Eufrasio -contestó-. Hubo entonces un Papa que se dejó prender de amores por una niña traviesa y juguetona que andaba alrededor de su palacio, y hubiera caído el buen Papa en pecado, a no ser por nuestro Obispo, porque era la mujer el diablo y le tenía armada muy bien la zancadilla.

- ¿Estaba San Eufrasio en Roma?

- No, sino en Jaén, pero tenía el Santo Obispo en una redoma tres diablos; y como supiese una noche por ellos, que ya estaba puesta la mesa en la que el Papa iba a cenar, con sus amores, partió en volandas para Roma, donde pudo aún conjurar a Santanás y librar al Papa de sus manos.

- ¿Y llegó a Roma la misma noche?

- La misma noche. Preguntó San Eufrasio a uno de los tres espíritus que como cuánto tiempo pedía para llevarlo a Roma y contestó el diablo que hora y media. Repitió la pregunta a otro y contestole que una hora. Repitió la pregunta al tercero y contestó: "Dentro de media hora llamará s la puerta de la casa de San Pedro si en recompensa prometes darme todos los días las sobras de tu almuerzo... ¿prometes?".

- ¿Y se lo prometió al Santo?

- Prometo, dijo; y alzose luego el diablo que era, por más señas, cojo, y ya están en Roma para que vea su merced si han hecho pronto el viaje.

- Ligeros han andado...

- Llamó San Eufrasio a la puerta del palacio del Papa y como le preguntasen quién era, "abre a Eufrasio", dijo, a lo cual el Papa exclamó: "¿Pues cómo ha de ser Eufrasio si está el buen obispo en Jaén?". Mas en esto San Eufrasio entraba ya en la sala; y viendo al Papa cenando, mano con mano con la mujer de rara hermosura de que le habían hablado los diablillos, vuelto de cara a la taimada, le echó tantas bendiciones, que no pudiendo ya más sufrirlas, se hundió con gran estrépito en el suelo llevando tras si al infierno la mesa en que pensaba poder arrastrar al mismo vicario de Jesucristo.

- ¿No cayó el Papa con ella?

- Quedó el Papa como quien ve visiones, más resulto a poco de su estupor, abrazó tan tiernamente a San Eufrasio y derramó sobre él tantas y tan sentidas lágrimas, que daba pesar no sólo verle, sino oírle. Ni sabía cómo recompensar ni cómo agradecer tan gran servicio; pero San Eufrasio nada pidió en cambio, sino esa cara de Dios que guarda Jaén como su primer tesoro. Diole el papa dos, pero San Eufrasio perdió una en una tempestad deshecha que le asaltó en la mar, precisamente al volver de Roma, y ésta es la única que existe en el mundo después de la que hay en la Iglesia de San Pablo.

- Pues ¿y al diablillo? ¿Le cumplió San Eufrasio la palabra?

- ¡Vaya si se la cumplió! Almorzaba el santo nueces y se las rompía en la cabeza, dejándole las cáscaras y diciendo, "ahí van las sobras". (...)

Don Lope de Sosa, núm. 3. Marzo de 1913


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