| | Relación de bienes del Santuario del siglo XVIII | |
 [Escucha este texto]- Inaugurado oficialmente el 30 de octubre de 1.977.
- Conserva una valiosísima documentación.
- Se encuentra en las Galerías Altas de la Catedral de Jaén.
- En la visita que hace el Obispo Don Francisco de Mendoza en 1539 ordenó que los volúmenes mas valiosos bajo cadenas para evitar las sustracciones.
- Tiene unos 16.000 volúmenes de los que unos 3.000 se encuentran sobre la Sala Capitular (Catedral de Jaén. Sala Capitular) y que formal el fondo antiguo del que su primer libro el Misal Jiennense de 1499 hasta 1900.
- Conserva documentación datada a partir del siglo XIV procedente de toda la diócesis: del Archivo Capitular, el Archivo de la Curia y los Archivos de las Parroquias.
- El origen de sus fondos son donaciones de los obispos y párrocos que han pasado por la Catedral de Jaén. Entre ellos figuran ejemplos como la Enciclopedia completa de Diderot.
- Tiene una gran riqueza documental con bulas, breves y documentos de la Curia Romana, a partir de 1362; Cartas Reales, desde 1375; Actas y Ejecutorias Notariales, desde 1254 hasta 1738; Libros Corales, desde 1535 hasta 1905; Actas Capitulares, desde 1540 hasta nuestros días; Libros de Hacienda de Fábrica, Inventarios, registros matrimoniales, órdenes, libros sacramentales de la ciudad, etc.
- Colabora a los objetivos del Archivo Histórico Diocesano la Asociación de Amigos de dicho archivo, que tiene constituidos varios Seminarios de Estudios y edita la revista «Códice», para dar a conocer los fondos del archivo.
- Su obra más preciada es el Misal del Cardenal Merino, justo en 1513 cuando es nombrado arzobispo de Bari, contrató a uno de los mejores miniaturistas italianos, Mateo da Milano, que ejecutó el manuscrito en Italia entre 1514 y 1517. Con 210 páginas de pergamino escritas a mano. Destaca por sus espectaculares miniaturas policromadas y orlas de las escuelas de Ferrara y Florencia. Contiene 3 miniaturas a página completa, 20 grandes iniciales historiadas y decenas de letras capitales menores profundamente decoradas. Los márgenes están decoradas con motivos llamados a candelieri (candelabros), flores, frutas, joyas realistas y animales fantásticos, típicos de la escuela de Ferrara. El propio Cardenal Merino aparece retratado en cuatro viñetas, una en el folio del Introito, se observa al propio Merino arrodillado frente al altar, vistiendo sus ropas litúrgicas y asistido por sus capellanes. Su escudo de armas familiar aparece repetidamente integrado en las orlas decorativas de las páginas principales para firmar la autoría del encargo.
- Existe certeza histórica de que en el obispado de Jaén, el antiguo palacio episcopal, existía desde principios del siglo XVII una colección de pinturas al fresco que representaba los retratos de los obispos que había tenido la diócesis del Santo Reino desde la conquista de Baeza y el primer obispo que erigió aquella diócesis, don Fray Domingo, hasta el obispo don Sancho Dávila y Toledo, que fue pastor de la diócesis jiennense de 1600 a 1615. Sin embargo, esa pintura al fresco debió de sufrir un deterioro bastante rápido porque hacia 1640, el entonces obispo de Jaén, el cardenal don Baltasar Moscoso de Sandoval, dio luz verde a un proyecto que consistió en realizar los cuadros de los obispos de Jaén, pero no ya sobre fresco en la pared, sino sobre óleo, sobre lienzo, y es sin duda alguna una de las colecciones más completas de retratos de los obispos, también conocida esa serie como Episcopología. Son 78 cuadros que abarcan desde Fray Domingo hasta el anterior obispo de Jaén, don Amadeo Rodríguez Magro. En esta colección, evidentemente, los obispos anteriores a 1640, que fueron realizados por un pintor cuyo nombre desconocemos, no tienen un alto valor artístico ni, evidentemente, son reproducciones fieles de los rostros de los obispos. El primer retrato que responde al original es precisamente el del cardenal don Baltasar Moscoso de Sandoval, y a partir de ahí, hasta la actualidad, solamente falta, de una manera extraña, el cuadro del obispo don Rodrigo Marín y Rubio, que fue obispo de Jaén de 1714 a 1732 y que fue un obispo muy significado, puesto que él terminó de cubrir las bóvedas de la catedral y, aparte de otras muchas aportaciones positivas a la diócesis de Jaén, es el que, por su generosidad, donó el relicario que actualmente custodia la reliquia del santo rostro. En esa serie de cuadros tenemos, sobre todo ya en la época más contemporánea, nombres de pintores afamados. José Nogué realizó el cuadro del obispo Mártir Basulto. Más recientemente, el cuadro de don Félix Romero Menjíbar, obra de Miguel Viribay, como también de Viribay, es el retrato de don Miguel Peinado Peinado, y los retratos de don Santiago García Aracil, de don Ramón de Loyo López y de don Amadeo Rodríguez Madro, salieron del pincel de Francisco de Paco Agüete. Es una colección que, aunque originalmente estaba en el Obispado, al hacerse la obra nueva e inaugurarse el nuevo edificio en 1984, por falta de espacio, fue trasladada en su mayor parte aquí, en las zonas altas de la catedral, en las galerías altas, y justo donde nos encontramos, que es la sala de los libros corales del archivo histórico diocesano. Solamente quedan en el Obispado los cuadros más recientes.
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