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Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano
Religioso
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Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Copia de las actas de la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza. Principios del Siglo XVIICatedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Relación de cofradías que asistían a la romería de la Virgen de la Cabeza. Andújar 1564Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Relación de bienes del Santuario del siglo XVIII
Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Libro de cuentas del Santuario. Pago al arquitecto Andrés de Vandelvira por su intervención en la cabecera del Santuario. 1557Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Sentencia del Dr. Lope Velasco a favor del patronato de la ciudad de Andújar sobre el Santuario de la Virgen de la Cabeza y contra su cesión a los carmelitas descalzos. Madrid, 14 de noviembre de 1595Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. A. Van Westerhoul, H. Frezza. 1702
Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Misal Giennense. Sevilla 1499Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Modelo de San Miguel para el Zimborrio. 1653Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Málaga, Mateo López Hidalgo, 1661
Catedral de Jaén. Archivo Histórico Diocesano. Libro 40 1661
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  • Inaugurado oficialmente el 30 de octubre de 1.977.
  • Conserva una valiosísima documentación.
  • Se encuentra en las Galerías Altas de la Catedral de Jaén.
  • En la visita que hace el Obispo Don Francisco de Mendoza en 1539 ordenó que los volúmenes mas valiosos bajo cadenas para evitar las sustracciones.
  • Tiene unos 16.000 volúmenes de los que unos 3.000 se encuentran sobre la Sala Capitular (Catedral de Jaén. Sala Capitular) y que formal el fondo antiguo del que su primer libro el Misal Jiennense de 1499 hasta 1900.
  • Conserva documentación datada a partir del siglo XIV procedente de toda la diócesis: del Archivo Capitular, el Archivo de la Curia y los Archivos de las Parroquias.
  • El origen de sus fondos son donaciones de los obispos y párrocos que han pasado por la Catedral de Jaén. Entre ellos figuran ejemplos como la Enciclopedia completa de Diderot.
  • Tiene una gran riqueza documental con bulas, breves y documentos de la Curia Romana, a partir de 1362; Cartas Reales, desde 1375; Actas y Ejecutorias Notariales, desde 1254 hasta 1738; Libros Corales, desde 1535 hasta 1905; Actas Capitulares, desde 1540 hasta nuestros días; Libros de Hacienda de Fábrica, Inventarios, registros matrimoniales, órdenes, libros sacramentales de la ciudad, etc.
  • Colabora a los objetivos del Archivo Histórico Diocesano la Asociación de Amigos de dicho archivo, que tiene constituidos varios Seminarios de Estudios y edita la revista «Códice», para dar a conocer los fondos del archivo.
  • Su obra más preciada es el Misal del Cardenal Merino, justo en 1513 cuando es nombrado arzobispo de Bari, contrató a uno de los mejores miniaturistas italianos, Mateo da Milano, que ejecutó el manuscrito en Italia entre 1514 y 1517. Con 210 páginas de pergamino escritas a mano. Destaca por sus espectaculares miniaturas policromadas y orlas de las escuelas de Ferrara y Florencia. Contiene 3 miniaturas a página completa, 20 grandes iniciales historiadas y decenas de letras capitales menores profundamente decoradas. Los márgenes están decoradas con motivos llamados a candelieri (candelabros), flores, frutas, joyas realistas y animales fantásticos, típicos de la escuela de Ferrara. El propio Cardenal Merino aparece retratado en cuatro viñetas, una en el folio del Introito, se observa al propio Merino arrodillado frente al altar, vistiendo sus ropas litúrgicas y asistido por sus capellanes. Su escudo de armas familiar aparece repetidamente integrado en las orlas decorativas de las páginas principales para firmar la autoría del encargo.
  • Existe certeza histórica de que en el obispado de Jaén, el antiguo palacio episcopal, existía desde principios del siglo XVII una colección de pinturas al fresco que representaba los retratos de los obispos que había tenido la diócesis del Santo Reino desde la conquista de Baeza y el primer obispo que erigió aquella diócesis, don Fray Domingo, hasta el obispo don Sancho Dávila y Toledo, que fue pastor de la diócesis jiennense de 1600 a 1615. Sin embargo, esa pintura al fresco debió de sufrir un deterioro bastante rápido porque hacia 1640, el entonces obispo de Jaén, el cardenal don Baltasar Moscoso de Sandoval, dio luz verde a un proyecto que consistió en realizar los cuadros de los obispos de Jaén, pero no ya sobre fresco en la pared, sino sobre óleo, sobre lienzo, y es sin duda alguna una de las colecciones más completas de retratos de los obispos, también conocida esa serie como Episcopología. Son 78 cuadros que abarcan desde Fray Domingo hasta el anterior obispo de Jaén, don Amadeo Rodríguez Magro. En esta colección, evidentemente, los obispos anteriores a 1640, que fueron realizados por un pintor cuyo nombre desconocemos, no tienen un alto valor artístico ni, evidentemente, son reproducciones fieles de los rostros de los obispos. El primer retrato que responde al original es precisamente el del cardenal don Baltasar Moscoso de Sandoval, y a partir de ahí, hasta la actualidad, solamente falta, de una manera extraña, el cuadro del obispo don Rodrigo Marín y Rubio, que fue obispo de Jaén de 1714 a 1732 y que fue un obispo muy significado, puesto que él terminó de cubrir las bóvedas de la catedral y, aparte de otras muchas aportaciones positivas a la diócesis de Jaén, es el que, por su generosidad, donó el relicario que actualmente custodia la reliquia del santo rostro. En esa serie de cuadros tenemos, sobre todo ya en la época más contemporánea, nombres de pintores afamados. José Nogué realizó el cuadro del obispo Mártir Basulto. Más recientemente, el cuadro de don Félix Romero Menjíbar, obra de Miguel Viribay, como también de Viribay, es el retrato de don Miguel Peinado Peinado, y los retratos de don Santiago García Aracil, de don Ramón de Loyo López y de don Amadeo Rodríguez Madro, salieron del pincel de Francisco de Paco Agüete. Es una colección que, aunque originalmente estaba en el Obispado, al hacerse la obra nueva e inaugurarse el nuevo edificio en 1984, por falta de espacio, fue trasladada en su mayor parte aquí, en las zonas altas de la catedral, en las galerías altas, y justo donde nos encontramos, que es la sala de los libros corales del archivo histórico diocesano. Solamente quedan en el Obispado los cuadros más recientes.
  • El Misal del Cardenal Merino. Uno de los ejemplares más importantes y más valioso de la Biblioteca del Cabildo de la Catedral de Jaén. Es el único incunable que conserva. Los incunables son los libros impresos anteriores a 1500, aquellos que fueron impresos desde 1450 a 1500. Este casi no llega. Fue impreso en Sevilla en 1499 por dos impresores, un alemán, Meinardo Ungut, y un polaco, Stanislao Polono, que se habían establecido en la capital hispalense. Ordenó su impresión el obispo de Jaén, Fray Diego Deza, dominico, que terminaría siendo arzobispo de Sevilla y preconizado arzobispo de Toledo, aunque falleció antes de tomar posesión. Fray Diego Deza estuvo poco tiempo en Jaén, de 1498 a 1500, pero ha pasado a la historia de diócesis precisamente por ordenar la impresión de este misal, que recogía la liturgia de la misa propia que se celebraba aquí en Jaén antes de que, en 1570, el Papa Sampio V unificase todas las liturgias occidentales bajo el rito romano con la publicación del misal romano. En Jaén, en concreto, se imprimieron tres misales jiennenses, este que está aquí, en 1499. Posteriormente, Jacob Kronberger, por indicación del obispo don Alonso Suárez, imprimió otro en 1517. Y, finalmente, en la sede vacante producida por la muerte del Cardenal Merino, el Cabildo ordenó la impresión de un tercer ejemplar del misal jiennense, la tercera edición, en 1538. La particularidad de este misal es que se conserva la escritura notarial y sabemos por la escritura notarial el compromiso que adquirieron los impresores de hacer 400 ejemplares del misal en papel y 50 en pergamino. De esos 450 ejemplares del misal jiennense, solamente se conservan, en la actualidad, tres ejemplares en el mundo, los tres en papel. El conservado en la Catedral de Jaén, otro que se conserva en Estados Unidos y otro que atesora la British Library, en Londres. La particularidad que singulariza este misal es que, al final justo de la edición, presenta un resumen del catecismo en castellano, en español antiguo, que servía para la catequesis a los niños y a los adolescentes. Sin duda alguna, este ejemplar es gracias al interés que manifestó el deán Mazas en recogerlo de donde se encontraba originalmente la Ermita de la Virgen de la Encina, de Baños de la Encina, y que por orden del obispo Rubín de Ceballos, y luego lo ejecutó el deán Mazas, que era el gobernador eclesiástico, terminó para ser protegido y conservado el misal aquí en la Catedral.
  • Una enciclopedia es un resumen del saber, era el título, parte del título, de una obra que intentó recoger a mediados del siglo XVIII, con todo el espíritu de la Ilustración, el saber que existía entonces en las ciencias, en las artes y en las profesiones. El título de la obra, en varios volúmenes, era Enciclopedia o Diccionario Razonado de las Ciencias, Artes y Profesiones. Se editó por primera vez en Francia, pero al ser prohibida, la segunda edición ya se realizó en Lucca, en Italia, una localidad que pertenecía entonces al Gran Ducado de Toscana. Bajo el amparo de los Augsburgo, el Gran Duque Pedro Leopoldo, que era entonces el que reinaba allí, se llevó a cabo la segunda edición de 1758 hasta 1775. En total eran 28 volúmenes, con dos partes muy diferenciadas. La parte del vocabulario, donde venían todos los conceptos explicados, con las referencias literarias, históricas, científicas, que ayudaban a penetrar en el concepto que se exponía, y luego, la segunda parte, que es quizás la más conocida, compuesta por una serie de volúmenes, donde unas preciosas litografías explicaban todo lo que, en la primera parte, con los conceptos se había expuesto. Esta preciosa obra, que conserva como una de sus piezas más preciadas, la Biblioteca del Cabildo. Se trata de un ejemplar completo, los 28 volúmenes de la segunda edición, que no sabemos quién regaló a la Biblioteca Capitular. Es el único ejemplar que hay en toda la provincia de Jaén, de esta obra que marcó un antes y un después en el cambio paradigmático del saber a mediados del siglo XVIII. Pudo ser el canónigo Juan Velarde, o pudo ser José Ignacio de Carranza, que dejó gran parte de su biblioteca, o quién sabe si fue incluso el mismo deán ilustrado, don José Martínez de Maza, que desde 1764 residió en Jaén I como canónigo penitenciario, hasta 1790, y de 1790 a 1805, hasta su fallecimiento, fue el deán de la Catedral.
  • La catedral es el lugar que genera culto donde se celebra el culto cristiano y también genera cultura. En indoeuropeo culto y cultura tienen la misma raíz. El culto se centraba fundamentalmente en la celebración de la santa misa y en el rezo de las horas canónicas, es decir, maitines, laudes, hora intermedia, vísperas y completas. Y el rezo de las horas canónicas se realizaba en el coro, para eso está la colección de 76 libros corales que se conservan en la catedral. Pero también hay un gran número de breviarios con los que el clero capitular, el clero catedralicio, rezaba y cantaba las horas canónicas. Dentro de esos breviarios, que es como se llama el libro para el rezo de las horas canónicas, el más singular, sin duda alguna, no se realizó ex profeso para la catedral, sino que estaba en la Ermita de Nuestra Señora de la Encina, de Baños de la Encina. Se trata del Breviario Jiennense. En 1528 el Cardenal Merino hizo una nueva edición del breviario, pero aquí se conserva la edición anterior, que es una edición manuscrita. El deán Mazas, consciente del valor histórico que tenía este libro, ordenó que se trajese aquí a la catedral en 1795, como consta justo en la primera página, con una inscripción que hizo el secretario del cabildo. Se trata de un volumen de casi prácticamente 2.000 páginas, con distintas grafías góticas, en las que aparece el rezo de los salmos del breviario, los himnos, los oficios comunes de apóstoles, mártires, confesores, vírgenes, junto con también algunas referencias a cómo se realizaba el culto propio en la diócesis de Jaén, antes de la unificación que llevó a cabo el breviario aprobado por Roma en 1569, el breviario romano. A partir de la promulgación del breviario romano, el breviario propio de la diócesis de Jaén, lo mismo que el Misal Jiennense, dejaron de ser utilizados. Se trata de una obra desde el punto de vista material no excesivamente bella, no tiene miniaturas, pero indudablemente es una obra que, por su volumen, por la precisión de los trazos de la escritura y por la gran cantidad de información que ofrece, sin duda alguna ayuda a conocer cómo se celebró el culto divino en la diócesis de Jaén, antes de la reforma auspiciada por el Concilio de Trento, y que hemos podido conocer, ha llegado hasta nuestras manos, gracias a la victoria labor del deán de esta catedral, don José Martínez de Mazas.


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