| | Sagrada Familia copia del original de Lavinia Fontana. Siglo XVIII | |
 [Escucha este texto]- El Museo se haya situado en la que fuera el Panteón de los Canónigos (Catedral de Jaén. Panteón) de la Catedral de Jaén.
- Aprovechando su distribución tripartita se habilitaron tres salas de exposición.
- Empezó a construirse en 1962 y el museo se inauguró en el mismo año.
- La pintura es el capítulo mejor representado en cuanto a cantidad.
- Pinturas entre finales del siglo XV y el siglo XIX, aunque el periodo de mayor número de obras es el barroco.
- La escultura, al contrario que la pintura, es más pródiga en obras del renacimiento que del barroco.
- El Cristo del Corpus del primer cuarto del siglo XVI atribuido a Jacobo Florentino, por unos, y a Jerónimo Quijano por otros.
- San Lorenzo sobre las parrillas, de claro manierismo, evocador del arte de Berruguete, es la pieza cumbre de los años finales del siglo XVI.
- San Juan de la Cruz, talla barroca de tamaño natural y excelente policromía, en la línea de las grandes esculturas de santos de Cano y sus seguidores.
- Esculturas (la de San Agustín con cabeza articulada) de Pedro Roldán, renacentistas y del siglo XIX.
- Retablito de madera y alabastro renacentista con el tema de la Crucifixión.
- Descendimiento de alabastro inspirado en los diseños flamencos manieristas.
- El tenebrario es del Maestro Bartolomé y, también atribuidos a él, el hachero del cirio pascual. Ambos de hierro repujado.
- Libros corales de la primera mitad del siglo XV y XVI con miniaturas de la escuela granadina. De los 76 libros corales que conserva la Catedral, tres son del siglo XV del pontificado del obispo Don Luis Osorio que su pontificado entre 1483 a 1496 hechos por el Maestro del Obispo Osorio, entre estos está el de la festividad de la Asunción de la Virgen; hay una buena colección de libros bajo el pontificado del obispo Alonso Suarez de la Fuente del Sauce (1500-1520); se conservan también 16 libros corales del pontificado del obispo Merino (1523-1535) y del obispo Don Francisco de Mendoza (1538-1540). Los libros del siglo XVI fueron hechos por distintos artistas como Juan de Cáceres, Juan Ramírez, su hijo Andrés Ramírez, el llamado Maestro de la Vida de Cristo. En cada libro normalmente hay dos páginas mas decoradas y las demás con el pentagrama o tetragrama.
- Las capas y casullas del XVI al XVIII.
- El bargueño-relicario de Santa Cecilia de madera de ébano con incrustaciones de bronce de influencia italiana. Pieza datada del siglo XVII y originaria de Augsburgo. Conservada en el museo de la Catedral de Jaén. El 22 de noviembre se celebra Santa Cecilia, conocida como patrona de los músicos y poetas. Este título le es otorgado a partir de un error en la transcripción de un verso latino que decía: que la santa rezaba "candentibus organis", cuya traducción sería: "mientras se quemaban los instrumentos de tortura". Pero la mala interpretación de dicho verso llevo a transcribirlo como "mientras sonaban los órganos", y de ahí su patronato. Este magnífico relicario donde se puede apreciar un concierto de música formado íntegramente por mujeres, entre ellas Santa Cecilia ocupando la parte central tocando un órgano portátil. Las demás integrantes tocan un arpa de siete cuerdas, un laúd, cuatro trastes, una viola y un instrumento que aparece perdido y que se trataba de un sacabuche. En la parte trasera podemos ver un pequeño detalle donde dos angeles con palmas sostienen el Santo Rostro custodiado en la Catedral de Jaén.
- Fragmentos de un retablo renacentista.
- El retrato de San Fernando, atribuido a Valdés Leal.
- San Diego de Alcalá de 1582-1587 de madera tallada policromada y dorada. Sus medidas son 168 x 49 x 49 cm.
- Capa pluvial del terno del pelícano. Primer tercio del siglo XVIII. Tejido liso de seda, bordado de seda, plata sobredorada y lentejuelas. Galón y rapacejo de seda y plata sobredorada. 280 x 177 cm.
- Casulla de San Blas. Segunda mitad del siglo XVI. Terciopelo liso cortado de seda, bordado de seda y plata sobredorada. 138 x 65 cm.
- El cuadro los Desposorios de la Virgen. Es uno de los cuadros más singulares y más originales que atesora, que conserva la Catedral de Jaén. Su autor es un pintor nacido en la ciudad de México en 1649, por tanto español, Cristóbal de Villalpando. Según los historiadores del arte, sin duda alguna, el pintor más importante del periodo virreinal. La escena representada proviene de los Evangelios apócrifos e intenta un poco explicar el origen del nacimiento de Cristo desde el desposorio de María con el justo José. Según los Evangelios apócrifos, la Virgen que se había educado en el Templo de Jerusalén, al llegar la edad para contraer matrimonio, pues el sumo sacerdote que había cuidado su educación, convocó a los que quisieran desposarse con la Virgen y llevasen una vara. Debería de producirse un fenómeno sobrenatural para indicar quién era el candidato elegido por Dios. El candidato fue San José, al que podemos ver con su vara, en cuyo extremo hay unas flores y encima el Espíritu Santo que se posa sobre él. La escena está muy bien estructurada a partir de la figura central del sacerdote que está cogiendo las manos de los dos contrayentes en el acto en el que San José va a poner en el dedo de la Virgen el anillo. La gloria del cielo se abre con el tetragrama, es decir, las cuatro letras hebreas del nombre de Dios, de Yahvé, para expresar junto con las manos de Dios que tocan los hombros de San José y de la Virgen, cómo esa unión, ese matrimonio, se corresponde con la voluntad divina, puesto que de él va a surgir en la historia de la salvación el Salvador y podrá ser gracias a la paternidad de San José, aclamado como hijo de David. El colorido de las vestiduras, el tratamiento de los paños, la riqueza cromática, hacen que este cuadro sea realmente uno de los más hermosos que atesora la catedral, sin que sepamos todavía cómo llegó aquí, seguramente como regalo de un indiano natural de Ibros, Pedro Pablo López de los Arcos, que hizo varias donaciones tanto a la catedral de Baeza como a la catedral de Jaén. Nos recuerda este cuadro como las idas y venidas de ideas, de arte, de obras entre Nueva España, es decir, la actual México y España, siguen siendo pues un motivo no de complejo ni de vergüenza, sino de orgullo.
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