Catedral de Jaén. Capilla de la Inmaculada. InicioWEB personal con 48.008 páginas, 209.895 imágenes
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Catedral de Jaén. Capilla de la Inmaculada
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Catedral de Jaén. Capilla de la Inmaculada. Catedral de Jaén. Capilla de la Inmaculada. Pared derechaCatedral de Jaén. Capilla de la Inmaculada. Pared izquierda
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  • Es la sexta capilla del lado del Evangelio (Catedral de Jaén. Nave del Evangelio) de la Catedral de Jaén.
  • Se encuentra entre la Capilla del Niño Jesús (Catedral de Jaén. Capilla del Niño Jesús) y la Capilla de San Eufrasio (Catedral de Jaén. Capilla de San Eufrasio).
  • En 1645, el entonces obispo de Jaén, el cardenal don Baltasar Moscoso y Sandoval, junto con el Cabildo de la Catedral, hizo voto de derramar la sangre en defensa del dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen, que aún no había sido definido oficialmente por la Santa Sede. Sin embargo, hubo que esperar casi siglo y medio para que ese dogma mariano tuviese su capilla particular dentro de la Catedral de Jaén. Fue precisamente en septiembre de 1785 cuando un canónigo, don Francisco Manuel de Angulo, propuso al Cabildo dotar y crear en una de las capillas de la cabecera de la nave del Evangelio, un espacio dedicado específicamente a la limpia y pura concepción de la Madre de Dios.
  • Empezaron las obras en enero de 1786, siendo el profesor y maestro de arquitectura Bernardo de Ocaña, vecino de Jaén, el autor del retablo que fue ubicado en esta capilla, la Capilla de la Inmaculada. El retablo que podemos contemplar consta de banco, un solo piso dividido en tres calles y ático de calle única. Como soportes, cuatro columnas de orden compuesto sobre pedestales dispuestos en el banco que actúan como un elemento de separación entre las calles.
  • La simbología mariana y especialmente concepcionista de este retablo es muy rica. Hay lemas que, tomados del Libro del Cantar de los Cantares, forman parte de la letanía mariana. Electa ut sol, elegida como el sol. Pulcra ut luna, hermosa, bella como la luna. Hay referencias también a los profetas y reyes del Antiguo Testamento y especialmente podemos contemplar dos pinturas en los laterales que representan a aquellos que son, según la tradición, los padres de la Virgen María, San Joaquín y Santa Ana. En el centro, un magnífico cuadro que representa a la Inmaculada de autor desconocido, para algunos realizado en la centuria anterior, es decir, en el siglo XVII, y en el que se mezclan, podríamos decir, dos modelos inmaculistas. Por un lado, se inspira la figura de la Inmaculada en la pintura de la Inmaculada del Escorial que se debe a Bartolomé Esteban Murillo, pero también tiene ciertas reminiscencias a la Inmaculada que José de Rivera hizo para el Palacio de Monterrey en Salamanca.
  • A la izquierda, óleo de la escuela barroca andaluza, de San José.
  • En el centro, retablo clasicista de tres calles.
  • En el banco, en bajo relieve, Visión de Jerusalén.
  • En el cuerpo central, óleo de la Inmaculada, probablemente del XVIII.
  • En el lateral derecho talla estofada y policromada de San Amador, en la peana, altorelieve de Santa Marta; obras del escultor antequerano Pepe Romero Benítez de 1997.
  • En los laterales, lienzos de San Joaquín y Santa Ana.
  • En el ático, lienzo de Esther con el rey Asuero.
  • A la derecha, una talla del Beato José Oriol.
  • A la entrada, sepultura del obispo González.


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Página confeccionada por Francisco Miguel Merino Laguna
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