 [Escucha este texto]- Se encuentra en el lado del Evangelio de la fachada norte interior (Catedral de Jaén. Nave del Evangelio) de la Catedral de Jaén.
- La parte interna de la Fachada Norte (Catedral de Jaén. Fachada Norte).
- Se encuentra entre la Capilla de San Miguel (Catedral de Jaén. Capilla de San Miguel) y la Capilla del Niño Jesús (Catedral de Jaén. Capilla del Niño Jesús).
- De Juan de Aranda Salazar.
- Además de al exterior, da acceso al Sagrario (Catedral de Jaén. Sagrario).
- En 1564 arrancaba la construcción del crucero norte. Una parte de la catedral en la que el genio arquitectónico de Adres Vandelvira se unió al sabio hacer escultórico de Luis de Aguilar para, en una fecunda simbiosis.
- Resalta en él dos grandes relieves en piedra que son obra del escultor Luis de Aguilar.
- El primero, el de la izquierda, representa la natividad. La Virgen aparece de rodillas en actitud de adoración ante el niño recién nacido, mientras que San José, en un gesto muy tierno, parece mecer su cuna. Es importante porque San José, que hasta entonces había estado siempre en un segundo plano, es a partir de este momento, y gracias sobre todo a Santa Teresa de Jesús y al Carmelo Descalzo, cuando recupera un protagonismo en la espiritualidad y también en el arte. La figura de los pastores, simpáticas, parecen descubrirse ante el niño de quien les han hablado maravillas los ángeles que se les han aparecido en la noche del nacimiento del Señor. La escena está enmarcada en una arquitectura de gusto muy clasicista.
- El otro relieve, sin embargo, representa un episodio sucesivo, la adoración de los magos. Las figuras de los magos, con sus penachos, resultan simpáticas, con un cierto tono orientalizante. La Virgen destaca sobre todo por el dosel que indica su importancia. El fondo arquitectónico, también de gusto clasicista, está cubierto por una nube en la que aparece la estrella que había conducido a los magos de Oriente hasta el lugar donde encontraron a María con el niño. San José, sin embargo, en esta escena sí está en un segundo plano, como más ajeno a lo que se está desarrollando. Este segundo relieve está flanqueado por dos estatuas que representan a David e Isaías, el Rey Santo y el profeta, que, en cierto modo, tanto en los Salmos como, sobre todo, en el capítulo séptimo, en el caso de Isaías.
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