Obra del arquitecto de la Real Academia de San Fernando de Madrid don Pedro Arnal, aunque según idea de Ventura Rodríguez, quien previamente había dejado instrucciones.
Fue encargado y costeado por el Obispo Agustín Rubín de Ceballos que residía en Madrid por su cargo de Inquisidor General del Reino.
Su composición es de las más originales de esta etapa final del siglo XVIII, en 1790.
Una serie de ángeles (de Juan Adán y Alfonso Giraldo Vergaz) de mármol alzan un simulacro de paño en bronce sobre el que apoya el templete propiamente dicho.
Estos Ángeles del Tabernáculo,
los del lado izquierdo más reposados los talló Juan Adán, y
los de la derecha más movidos son de Alfonso Giraldo Vergaz.
Los bronces son obra del destacado platero, orfebre y broncista gallego Francisco Pecul y Crespo. Compuestos por motivos vegetales, florales y también algunos elementos simbólicos de la eucaristía como el pelícano abriéndose el pecho para alimentar a sus polluelos con su propia sangre del mismo modo alegóricamente como Cristo alimenta con su sangre a sus fieles en la eucaristía.
Los mármoles y taraceas fueron labrados por el maestro italiano Felipe Atichatti.
El templete de disposición circular, consiste en una calada estructura muy clásica con ocho columnas salomónicas y cúpula superior rematada por cruz de cristal y jaspe.
El templete recuerda al sagrario del retablo mayor de El Escorial.