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Mercado de San Francisco
Mercados, Siglo XIX
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  • A raíz de la Desamortización de Mendizábal y la posterior Exclaustración de Madoz durante el siglo XIX, el Ayuntamiento de Jaén acometió una amplia reforma urbanística en torno a lo que hoy es la Plaza de San Francisco, con la construcción del Palacio de la Diputación y Mercado de Abastos a espaldas de este edificio.
  • El alcalde de la ciudad Francisco Guerrero anunció la apertura del mercado el 8 de junio de 1870, año y medio después del comienzo de sus obras, desapareciendo los puestos de la Plaza de San Francisco, que hasta entonces habían realizado esta función.
  • Fue construido en las huertas del desamortizado Convento de San Francisco, del que le viene el nombre.
  • Aprovechando el solar de la que fue huerta del Real Monasterio de S. Francisco de Asís, el Ayuntamiento inauguró en 1870 una amplia plaza de abastos que, tras muchos años de servicio al iniciarse la década de los 40 del siglo XX, se remodeló e hizo de ella un mercado modelo.
  • En el centro de la plaza original estaba la Fuente del Mercado.
  • Debido a sus múltiples achaques y deficiencias se derribó para levantar el nuevo mercado.
  • El mercado fue una construcción de utilidad pública que surgió raíz de dicha Exclaustración, al desaparecer el viejo convento de San Francisco.
  • La idea de construir este mercado surge en el año de 1855, a propuesta del concejal Manuel María Velasco durante el denominado Bienio Progresista.
  • Aprovechando la ley de desamortización civil de Pascual Madoz, que facultaba a los pueblos para emplear una parte del producto de la venta de sus bienes (de propios), en obras públicas de utilidad local o provincial, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Jaén de 5 de diciembre de 1855.
  • Esta idea se aparcó y fue retomada doce años después, 28 de febrero de 1867, creándose una comisión para informar sobre su posible ejecución.
  • Esta decisión se toma tras la propuesta de derribo del antiguo convento de San Francisco, que había sido anunciada un mes antes por el presidente de la Diputación Provincial, marqués de Almaguer, para construir en el solar la sede del palacio Provincial, por lo que debería desaparecer del frente de este edificio el mercado público que estaba situado en la plaza de San Francisco (ocupado hoy por un edificio de viviendas con soportales, comercios emblemáticos para nuestra ciudad como “La Verdadera”, “Alejandro Modas” o el restaurante Zeluán).
  • Se contempló la posibilidad de ubicarlo en las huertas del convento. Por ello se acordó instruir el oportuno expediente para llevar a cabo esta idea y se solicitó al Gobernador Civil que diese las órdenes oportunas al Arquitecto Provincial para que hiciese el proyecto y los planos. Quién ocupaba dicho cargo por entonces era José María Cuenca Hostalot, que estaba construyendo en esos años el Palacio de la Diputación Provincial, y quién proyectó el mercado en un estilo similar. Se conserva un plano de la fachada en el archivo municipal. (legajo 834-10).
  • Edificio sencillo, ocupaba casi todo el huerto Desamortizado en 1836, tenía su puerta principal orientada a la Plaza del Pósito, los puestos estaban organizados alrededor del muro perimetral, ordenados regularmente en torno a una fuente, y en el centro se situaban al aire libre.
  • El recinto era de planta rectangular, dispuesto perpendicularmente a la calle de los Álamos, pero asimétrico respecto a la fachada trasera del palacio, según se aprecia en el plano de emplazamiento realizado por Porrúa en mayo de 1870.
  • Su planta era rectangular y estaba concebido como un gran patio con ventanas geminadas en la planta alta y en la baja se situaban los puestos bajo porches aéreos sostenidos por delgadas columnas de fundición, en su interior se localizaban una serie de puestos organizados en hiladas, con techumbre cubierta de teja a dos aguas.
  • En su centro tenía una fuente alimentada con agua del manantial de la Audiencia que estaba en los sótanos del Teatro Darymelia.
  • El suelo estaba empedrado según se aprecia en una fotografía de 1912.
  • Al recinto se accedía por cuatro puertas de estilo regionalista, con aparejo de ladrillo, de grandes proporciones.
  • La principal era la se abría en la fachada del edificio que daba la calle Joaquín Tenorio.
  • Otra de ellas permitía el acceso al mercado por la calle de las Atarazanas, llamada popularmente “callejón de las uvas”, junto al Palacio de la Diputación.
  • Al Oeste se abría una tercera puerta al callejón denominado de las flores, junto a calle Espartería.
  • Otra puerta llamada de Santa Ana era la que daba acceso al mercado desde la Calle Álamos.
  • La Puerta de Santa Ana se encuentra realizada en ladrillo y el resto de la construcción en mampostería enfoscada.
  • Tenía una entrada para carga y descarga de mercancías, en la zona norte dotada de una rampa.
  • La fachada principal se estructuraba en tres plantas.
  • La baja estaba formada por unos soportales organizada por una arquería de la que se desconoce su uso y que soportaba el fuerte desnivel que existía entre la Calle Álamos y la hoy Calle Joaquín Tenorio, cercana al Pósito, la Pescadería y la Alhóndiga.
  • A la primera planta se accedía por una amplia escalinata. Sobre los soportales quedaría una amplia zona delimitada por una baranda, a la que se abrían puestos de venta exteriores, rectangulares en el centro y cuadrados en los extremos, y que llevaban respiraderos rectangulares y curvos, respectivamente. Dichos puestos se distribuían a ambos lados de un arco monumental de acceso al recinto, arco rebajado y con dovelas almohadilladas al estilo clásico, sobre él figuraba la LEYENDA MERCADO PÚBLICO, coronado por una balaustrada y el escudo de la ciudad.
  • La última planta estaba formada por diez grupos de ventanas pareadas de medio punto.
  • Los materiales según se puede deducir de los planos, eran sillería en las esquinas y los pilares, los arcos y las bóvedas de ladrillo, y el muro de mampostería, la cubierta era de teja.
  • La fachada que daba a la Calle Álamos y en la cual abre una puerta llamada de “Santa Ana”, también de ladrillo de estilo regionalista estuvo condicionada por la construcción de un grupo de viviendas, ya que primó el beneficio económico pasando esta parte a manos privadas. Tanto la portada como el edificio son los únicos restos del antiguo mercado que hoy se conservan.
  • Después de diversos avatares: problemas económicos, problemas en la adjudicación de las obras, y roces entre administraciones y constructores, se realizó la obra, pasando todo el mercado a manos privadas ya que había fracasado la financiación pública por que no se cumplieron las promesas por parte del Estado de sufragar la obra con los bienes de propios que había vendido.
  • A partir de 26 de agosto de 1871, el Ayuntamiento comienza las actuaciones para hacerse con el mercado argumentando problemas de higiene con las carnicerías y las quejas de algunos tenderos por el elevado precio de los puestos que al estar en manos privadas fijaban los precios a voluntad.
  • El edificio desapareció en la década de los 70 del siglo XX, pero de él nos queda aún el muro occidental, ocupado por viviendas, que da a la calle de los Álamos y en el cual abre una puerta llamada de “Santa Ana”, en cuyo friso podemos ver todavía la inscripción: ABASTOS 1875.
  • Con referencia catastral 0504525VG3800S0001AJ.

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Página confeccionada por Francisco Miguel Merino Laguna
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