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Paredón de la Peña
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  • Se trata de restos de impactos de balas de armas de guerra sobre una pared baja de La Peña que mira a la Carretera de Los Villares.
  • Estos impactos de bala se deben a una emboscada de la Guardia Civil contra los últimos guerrilleros de la partida de “Cencerro” en 1948.
  • Tomás Villén “Cencerro” había muerto en un espectacular combate de Valdepeñas de Jaén el 17 de julio de 1947, y Adriano Callado Cortés (“Zoilo”). Natural de Escañuela, vecino de Castillo de Locubín y amigo de “Cencerro”. Junto a “Formal” se unió a la guerrilla en el verano de 1944, le sustituyó en la jefatura de la guerrilla.
  • Los últimos supervivientes de la guerrilla de “Cencerro”, viéndolo todo perdido, decidieron dar un último golpe económico, disolver la unidad y marchar al exilio. El régimen resistía al aislamiento internacional y la Resistencia antifranquista en la Sierra Sur pasaba por sus peores momentos tras la muerte del jefe “Cencerro”, el abandono de los partidos republicanos en el exilio, la caída masiva de los comités clandestinos y la cruel represión ejercida sobre sus apoyos en el llano con la aplicación sistemática de la “ley de fugas”.
  • El 22 de diciembre de 1947, el grupo de “Zoilo” secuestró en el Cortijo Manzanares (Martos), al terrateniente Juan Larios Gómez. Obtuvieron por su liberación nada menos que 300.000 pesetas, el rescate más alto jamás pagado por un secuestro en la provincia de Jaén.
  • Por entonces, de la legendaria guerrilla de “Cencerro” en la que años atrás combatían una treintena de guerrilleros, sólo quedaban vivos “Zoilo”, “Payuso”, Botaño”, “Chaleco”, “Sayuela”, “Rubio Ollero” y “Niño”.
  • La noche del 5 de enero de 1948 el escañolero Adriano Collado Cortés (“Zoilo”), el marteño Antonio Larubia Expósito (“Payuso”) y el villareño Juan Antonio Gámez Valencia (“Chaleco”) se disponían a entrar en Jaén procedentes de Jabalcuz para tomar un tren con destino al norte. Contactaron con un enlace que los guio por el monte, paralelos a la carretera de Los Villares. Pasada la cantera, poco antes de llegar a la ermita del Cristo del Arroz, a pocos metros de la Venta de Miguel Liébana donde años antes realizaban asambleas con “Cencerro” y el comité del PCE, el guía mostró síntomas de nerviosismo. Algo no iba bien. Circulaban en silencio junto al farallón de piedra cuando de pronto el guía se adelantó unos metros al tiempo que cantaba la popular canción “se va el caimán”. Era la señal pactada. No les dio tiempo a reaccionar porque de entre los riscos asomaron la Guardia Civil y se desató la emboscada, cuyos impactos de bala aún podemos ver sobre la roca.
  • “Zoilo” y “Payuso” cayeron fulminados pero “Chaleco” consiguió huir perdiéndose por el monte.
  • Al cachear los cuerpos recuperaron dos pistolas y siete bombas de mano. El dinero nunca se encontró.
  • “Chaleco” vagó en solitario y consiguió sobrevivir unos meses hasta que fue abatido el 16 de abril de ese año en el paraje de Los Cañones.
  • “Sayuela” consiguió alcanzar el exilio francés, a “Botaño” lo mataron tres días después del secuestro de Juan Larios, y a “Rubio Ollero” y a “Niño” los acribillaron a tiros en el Cortijo Los Nonos de Valdepeñas de Jaén pocos días después (el 9 de enero). Quedó definitivamente eliminado el movimiento guerrillero en la Sierra Sur.

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Página confeccionada por Francisco Miguel Merino Laguna
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