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Tapadas
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  • Muchas son las tradiciones que se han perdido a lo largo de la historia.
  • Los poderes religiosos y políticos han reprimido con frecuencia manifestaciones que han creído en contra del decoro o las buenas costumbres.
  • Un ejemplo en el Jaén Ilustrado fue el caso de las Tapadas.
  • Las tapadas eran mujeres que se cubrían con mantos de anascote, una tela de lana cruzada, prendidos con alfileres, mediante los que ocultaban las manos y la cara, dejando solamente al descubierto un ojo.
  • Además llevaban una basquiña a la que añadían un volante que hacía de tapapiés en tela de persiana trasparente, dejando así ver una parte de la anatomía femenina que en la época debía de estar siempre oculta.
  • Las tapadas salían en determinadas fiestas, como las de San Sebastián, San Blas, Corpus y en algunos días señalados de la cuaresma, o animando los desfiles nupciales protagonizando escenas escandalosas por sus procacidades y provocaciones para con los hombres.
  • Las tapadas existieron en toda la provincia, pero muy especialmente en Baeza, Andújar, Úbeda y Jaén.
  • El 19 de enero de 1752 presentó el Fiscal General del Obispado de Jaén al Gobernador Eclesiástico, D. Antonio de Miranda, lo que dio lugar a un Edicto de Pecados, publicado en abril, mediante el que se imponían fuertes multas incluso penas de prisión.
  • Lo cierto es que el Alcalde de Úbeda recurrió ante este Edicto al entender que invadía su jurisdicción y restándole importancia a la actitud de estas mujeres.
  • Finalmente, la Real Audiencia de Granada se inhibió a favor del gobernador eclesiástico en mayo de 1753, lo que supuso la desaparición de esta costumbre.
  • Quedaron sin embargo los testimonios de algunos que se consideraron damnificados, pese a que los que sin duda aportó el Alcalde de Úbeda desaparecieron definitivamente.
  • D. Miguel de Estremera, presbítero y racionero de la Ciudad de Jaén, habla de vn maldito abuso, que lo es salir las mugeres tapadas; pues no estilándose en ellas mantos de anascote, para muchos días del año lo buscan ex professo; las cuales cosidos con vnos alfiletes, y sin manfestar las manos, sì solo vn ojo, con vna basquiña muy corta, descubriendo por avaxo vn ruedo de Tapapiés de tela de Perfiana ù otras especiales telas, andan escandalizando las funciones, donde concurrend, y calles que passean con sus desembueltas demostraciones, acciones, y palabras provocativas, y deshonestas, que continuamente vàn propalando à los hombres que encuentran.
  • El presbítero Don Juan Francisco de Lara, que señala que andan escandalizando las funciones donde concurren, y calles, que passean con sus desembueltas demostraciones, y palabras provocativas, que vàn diciendo à los hombres que encuentran, y toman este disfràz para decir à algunos proposiciones denigrativas à su estimacion y crédito, que à no ir en esta conformidad no lo executàran. A continuación comenta el caso de una tapada que en Andújar, en la parroquia de San Bartolomé, provocó al cura que ya vestido de Diácono, salía para asistir a un procesión, llegándose hasta él una muger tapada al parecer con vna criada, y le dixo mcuhas palabras provocativas è indecentes, tanto para que sin atender à el sitio donde estaba, à las Sagradas Vestiduras con que se hallaba, ni al pecado tan grave que cometía, se le brindò la casa donde vivía, y no queriendo hacer caso el testigo, aviendo salido à proposiciones hasta lo alto de la calle Expartería, donde se parò, y le pidiò que por el amor de Dios lo dexasse, y no lo siguiesse, que no quería inquietarse, ni ofender à la Divina Magestad, con lo que se retirò.
  • Don Joseph de Ayala y Roxas, que fue Corregidor de la Ciudad de Jaén, que reprimió esta costumbre y que consiguió la siguiente respuesta de las tapadas: estando una mañana en la iglesia del Convento de Señor de San Francisco le derrivaron en el suelo, quitaron la peluca, y sombrero, y trataron de Vegete, con otras expressiones ofensivas à su persona, y emplèo.
  • Pocas mujeres se atrevieron a ocultar su rostro tras el embozo, al menos en público.


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