En 1671 fue canonizado Fernando III El Santo, por este motivo Carlos II pidió a las catedrales de Jaén, Córdoba y Sevilla, que estaban más vinculadas con Fernando III, la conveniencia de que le hiciesen una capilla.
Retablo neoclásico de Manuel López.
El cuadro central representa a San Fernando con vestiduras reales y militares a la vez, rodeado de ángeles y al fondo una ciudad que pudiera ser Jaén. Se atribuye al sevillano Juan Valdés Leal y la realizó entre 1672 y 1673. Los tres turbantes musulmanes que tiene a sus pies representan los tres reinos que conquistó, Jaén, Córdoba y Sevilla. También se ve la ciudad Jaén y el castillo en el siglo XVII.
Imágenes de la Verónica del taller valenciano, y San Juan de Mateo Medina.
A la izquierda, la Ascensión de la Virgen.
En la parte inferior, un obispo y algunos clérigos inspeccionan el sepulcro en el que fue colocado el cuerpo de la Virgen.
A la derecha San Fernando, de rodillas, contempla a la Virgen en el Cielo.
Los medallones representan a los evangelistas.
Las imágenes son alegorías de la Diligencia y la Constancia.
Lienzo alto representando a San Fernando.
En esta capilla estaba la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno del siglo XVI, anómimo, hasta que se trasladó al Camarín de Jesús.
Desde esta Capilla se puede acceder a la escalera de caracol renacentista que es uno de los pocos restos que quedan de la primitiva catedral que mandó hacer el Obispo Alonso Suarez de la Fuente del Sauce.