 [Escucha este texto]- Un joven en su camino hacia la Plaza de Santiago, un extraño clérigo emergió de un callejón cercano.
- Vestido con una sotana negra y un sombrero de ala ancha, el cura se acercó al joven y le contó que su monaguillo estaba enfermo y necesitaba ayuda para oficiar la misa en la capilla de la Iglesia de San Lorenzo, y le preguntó si le podía ayudar. El joven aceptó la oferta y acompañó al clérigo hacia la parroquia.
- Al llegar a la iglesia, el clérigo condujo al joven a la sacristía. Mientras ayudaba al cura a descalzarse, se horrorizó al descubrir que las piernas del clérigo estaban completamente desprovistas de carne, dejando al descubierto solo huesos. Aterrorizado, el joven huyó de la iglesia.
- Subiendo la cuesta de la iglesia de la Merced, allí metió la cabeza en la Fuente Nueva, tratando de espantar de su cabeza la imagen que acababa de ver.
- Todavía atemorizado, se puso a relatar lo que había vivido a un clérigo que pasaba por allí. Y justo al llegar el momento de contar lo de las canillas que había visto con sus propios ojos, el clérigo levantó su sotana y le dijo al mozo… ¡como éstas!, mientras le mostraba los huesos que tenía por piernas, lo que provocó la huida despavorida del joven a través de la estrecha Calle Joaquín Acosta.
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