Distribución principalmente por el Mediterráneo occidental, la mitad sur de la Península. Muy frecuente en Andalucía oriental.
Planta herbácea bianual.
Suele alcanzar entre 30–70 cm.
Presenta un aspecto algo áspero por la presencia de pelos rígidos en tallos y hojas.
Tallo erecto, simple o poco ramificado. Cubierto de pubescencia áspera. Se vuelve más rígido y endurecido en la fructificación.
Hojas oblongas o lanceoladas, las inferiores pecioladas y las superiores amplexicaules (no poseen peciolo y abrazan al tallo). Dispuestas en roseta. Caulinares: alternas, sésiles, más estrechas y abrazando parcialmente el tallo. Superficie siempre pubescente, tacto áspero característico del género.
Inflorescencias en cimas escorpioides (típicas de Boraginaceae). Corola azulada o violácea, con venas más oscuras muy visibles. Diámetro de la flor: 8–12 mm. Tubo corto, lóbulos redondeados. Cáliz profundamente dividido, persistente en el fruto.
Floración: marzo–junio en la provincia de Jaén.
Fruto tetranúcula típica de Boraginaceae. Cada núcula es discoide, con la superficie cubierta de ganchos o tubérculos que facilitan su dispersión por animales. Color pardo oscuro al madurar.
Terrenos secos, baldíos, cunetas, bordes de caminos, campos de cultivo abandonados. Prefiere suelos calizos.
Fácil de distinguir por sus flores azuladas con venación marcada.
La textura áspera de hojas y tallos es diagnóstica.
No confundir con Cynoglossum officinale, que tiene flores más pequeñas y rojizas.
El nombre científico de este género, Cynoglossum, deriva de los vocablos griegos Kynos: Perro y Glossa: lengua, dando lugar, a su vez, al nombre vulgar en castellano.
Contiene cantidades variables de ciertos alcaloides que como mínimo la hacen sospechosa de ser venenosa, aunque no se han descrito casos de envenenamientos.