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Alcázar de Jerez
Castillos y murallas
El Alcázar de Jerez de la Frontera es el elemento fundamental de las fortificaciones de la ciudad, del siglo XI.
Ocupa en ellas el ángulo Sureste y es el punto más prominente y estratégico, siendo datado en el mundo musulmán y a juzgar por la cubrición, de época almohade, aunque algunos vestigios aislados permiten asignarle mayor antigüedad.
El alcázar propiamente es un recinto cuadrangular adosado a las murallas que debió contar con al menos 11 torreones defensivos, incluidos el de homenaje y la torre, octogonal. Se conocen tres puertas de acceso: al Norte o Puerta de la Ciudad, al Este o Puerta del Campo y al Sur. En el siglo XVII se abrieron otras dos, la Puerta de San Fernando y la Puerta del Patio de Armas, además de multitud de portillos.
La construcción es sencilla, pero, aparte de los muros, apenas cuenta con otras defensas que una barbacana y las dos torres almenadas: una de ellas, la octogonal, memorable en los anales jerezanos por haberse alzado en ella, por vez primera, el estandarte real de Castilla, y la otra, llamada Torre del Homenaje, que se adorna con las torres reales y el blasón de los Ponce de León.
Jerez fue una importante población musulmana, como nos lo indican sus murallas, y su Alcázar fue el lugar de residencia de sus gobernantes.
Fortaleza del siglo XII, antigua residencia del Califa de Sevilla.
En su interior se encuentra la Mezquita árabe, transformada en la Iglesia de Santa María por Alfonso X el Sabio.
Sin embargo, desde el punto de vista histórico, las referencias más conocidas, de esta plaza fuerte, corresponden a la época de la ocupación cristiana, siendo las hazañas de sus conquistadores, entre los cuales destacan Garci Gomez Carrillo y Fortún de Torres, que levantaron el estandarte de Castilla en su torre octogonal y llevaron a cabo después una heroica defensa de la plaza, las más conocidas, aunque la villa se perdió en 1261 ante el asalto de Muley ben Hamar, quedando como último reducto cristiano el Alcázar, que también fue finalmente ocupado.
Alfonso X la conquista definitivamente, tres años después, en 1264, tras un largo asedio.
Sus fortificaciones eran tan buenas que no necesitó realizar demasiadas reformas en sus sólidas defensas, aunque la guarneció con abundantes gentes de armas.
Sin embargo en 1327, el rey Alfonso XI, ordenaba al concejo de Jerez la reparación de sus murallas y alcázar, que se encontraban en lamentable estado desde el saqueo del infante D. Felipe.
En el siglo XV será posesión de la familia Ponce de León, cuyo escudo aparece en la torre del homenaje que se construyó por entonces.
Esta torre, llamada la “Blanca”, fue obra de D. Rodrigo, tercer conde de Arcos y primer marqués de Cádiz, quien la hizo como último reducto defensivo, adosándola a otra torre anterior.
Tiene tres plantas, con foso propio y estancias domesticas con bóvedas de ladrillo, además de los elementos propiamente defensivas.
En el siglo XVIII fue transformado el Alcázar, parcialmente, en palacio por los Villavicencio, desmantelando para ello uno de los lienzos de muralla. Posteriormente se dedicó a hotel. Hoy está en gran parte restaurado.
Es una fortaleza de planta poligonal, guarnecida por torres situadas en sus ángulos.
La mayor parte de estas son rectangulares, aunque destacan la poligonal saliente citada en la conquista, construcción de época almohade como la de Espantaperros y tantas otras de las cercas de Badajoz y Cáceres, y sobre todo la gran torre del homenaje, obra cristiana tardía, como ya se ha dicho, de carácter señorial. Además se mantienen diferentes dependencias internas.
Es, por lo tanto, una estructura compleja por las remodelaciones realizadas, situándose su origen en construcciones del siglo XI, de la época taifa, ampliadas en el periodo de predominio almohade y posteriormente modificadas por los cristianos.
Conserva la mezquita, pasajes en codo, baños y aljibes con bóveda de cañón, entre otras dependencias.
Como materiales constructivos, predominan la sillería y el tapial, en el que se aprecian los mechinales.
Hay abundante ladrillo en las dependencias internas, manteniendo arcos de herradura.
Las reformas y refuerzos cristianos tardíos se aprecian fácilmente por la sillería empleada, aunque también se empleó el tapial y la mampostería en las reformas.
El conjunto presenta numerosas almenas, fruto en su mayor parte de las restauraciones sufridas. Están rematadas por pirámides.