Fue en la década de los años 20, bajo la influencia de la Exposición Iberoamericana de 1.929, celebrada en Sevilla, cuando se remozó la antigua alameda y se bautizó con el nombre de Alameda de Alfonso XIII.
La Alameda se remozó con ladrillos vistos, cerámicas, hierro forjado… dándole el aspecto que tiene en la actualidad, un estilo mudéjar abarrocado típico de aquella época.