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Refranes
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Refranes
Más vale estar solo que mal acompañado.
Perro ladrador poco mordedor.
A caballo regalado no le mires el d.
A lo hecho, pecho.
Al mal tiempo, buena cara.
De tal palo, tal astilla.
El que la hace, la paga.
Cada loco con su tema.
El que la hace, la paga.
Dinero llama dinero.
A la tercera va la vencida.
Cada oveja con su pareja.
Más vale prevenir que curar.
Más vale tarde que nunca.
En boca cerrada no entran moscas.
Al que madruga, Dios lo ayuda.
El que calla otorga.
Tira la piedra y esconde la mano.
El que ríe el último, ríe mejor.
El hábito no hace al monje.
A palabras necias, oídos sordos.
Del dicho al hecho, hay mucho trecho.
Dios aprieta pero no ahoga.
Donde fueres, haz lo que vieres.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
Hombre precavido vale por dos.
Zapatero a sus zapatos.
Preguntando se llega a Roma.
Una golondrina no hace verano.
Obras son amores y no buenas razones.
Mucho ruido y pocas nueces.
En la variedad está el gusto.
Tanto tienes, tanto vales.
Nadie es profeta en su tierra.
¿Dónde va Vicente? Donde va la gente.
Dios los cría y ellos se juntan.
El que espera desespera.
Escoba nueva barre bien.
No hay mal que cien años dure.
Guerra avisada no mata soldados.
La fe mueve montañas.
Si te he visto, no me acuerdo.
No hay mal que por bien no venga.
Querer es poder.
Loro viejo no aprende a hablar.
Más vale maña que fuerza.
El papel aguanta todo.
En casa de herrero, cuchara de palo.
Lo cortés no quita lo valiente.
A otro perro con ese hueso.
Contigo pan y cebolla.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Sarna con gusto no pica.
Quien tiene boca se equivoca.
El poeta nace, no se hace.
El que se excusa, se acusa.
Lo barato sale caro.
A rey muerto, rey puesto.
Para muestra, un botón.
Se dice el pecado, más no el pecador.
Hoy por ti, mañana por mí.
No hay rosa sin espinas.
El que busca, encuentra.
Quien se pica, ajos come.
Gota a gota, la mar se agota.
Hierba mala nunca muere.
El tiempo es oro.
Ojo por ojo, diente por diente.
Quien canta, su mal espanta.
Del árbol caído, todos hacen leña.
El que a hierro mata, a hierro muere.
Piensa mal y acertarás.
Por la boca muere el pez.
Ojos que no ven, corazón que no siente.
La excepción hace la regla.
Como se vive, se muere.
Un clavo saca otro clavo.
Mañana será otro día.
Decir refranes, es decir verdades.
No hay quinto malo.
La intención es lo que cuenta.
La música amansa las fieras.
Al pan, pan, y al vino, vino.
Cría cuervos y te sacarán los ojos.
Más sabe el diablo por viejo, que por diablo.
Agua que no has de beber, déjala correr.
No es oro todo lo que reluce.
A falta de pan, buenas son tortas.
La cabra siempre tira al monte.
Visteme despacio, que tengo prisa.
Unos tienen la fama y otros cardan la lana.
Siempre pagan justos por pecadores.
Primero es la obligación que la devoción.
Nunca digas de este agua no beberé.
No vendas la piel antes de cazar al oso.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
Cada maestrillo tiene su librillo.
A grandes males, grandes remedios.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Cuando el rió suena agua lleva.
Año nuevo, vida nueva.
Bicho malo nunca muere.
A perro flaco todo son pulgas.
Por el interés te quiero Andrés.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Hasta el rabo, todo es toro.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Burro grande, ande o no ande.
Amar sin ser correspondido es tiempo perdido.
Amor con hambre, no dura.
Día de agua, taberna o fragua.
Si en noviembre oyes que truena, la cosecha siguiente será buena.
Agua de San Juan, quita vino y no da pan.
Año de nieves, año de bienes.
Al invierno lluvioso, verano abundoso.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Cuando marzo mayea, mayo marcea.
Cuando no llueve en febrero, no hay buen prado ni buen centeno.
El día de San Bernabé, dijo el sol: aquí estaré.
Día de Santa Lucía, mengua la noche y crece el día.
Aquel que hable mal de España, un castigo ha de tener, que se vaya a tierra extraña y no le dejen volver.
España mi natura, Italia mi ventura.
La coz de la yegua, no hace mal al potro.
La ropa sucia, en casa se lava.
Hijo de ruin padre, apellido de su madre.
A padre guardador, hijo gastador.
Al hombre venturero, la hija le nace primero.
Al niño y al mulo, en el culo.
El diablo a los suyos quiere.
Entre padres y hermanos, no metas tus manos.
La buena madre no dice quieres.
La hija de la cabra qué ha de ser sino cabrita.
La hija y la heredad, para la ancianidad.
Los dedos de la mano no son iguales.
Mi hijo vendrá barbado, mas no parido ni preñado.
Si el hijo sale al padre, de duda saca a la madre.
A rico no debas, y a pobre no prometas.
Asno con oro, alcánzalo todo.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Más vale algo que nada.
No pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió.
Más vale poco y bueno que mucho y malo.
Mejor es ser envidiado que apiadado.
Nada tiene el que nada le basta.
Ningún perro lamiendo engorda.
Pobreza nunca alza cabeza.
Poderoso caballero es don dinero.
Al andaluz, hazle la cruz, y si es de Utrera, desde fuera.
Aragoneses, navarros y riojanos, en lo bruto son primos hermanos.
Ebro traidor; naces en Castilla y riegas Aragón.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Lo que quiere Castilla: llover de noche y sol de día.
Por agarrar una silla, el político promete villas y Castilla.
Asturias es España y lo demás, tierra conquistada.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Hombre asturiano, vino puro, y lanza en la mano.
Al montañés, ni le fíes ni le des.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Cuando salí de Madrid hasta las piedras lloraban, porque me dejaba allí lo que yo más adoraba.
En Humanes no te pares, en Fuenlabrada, poco o nada, en Leganés un mes, y en Madrid, entrar y salir.
En Linares tres huevos son dos pares.
En Madrid, como en Linares, veinte mulas son diez pares.
De levante, el más bobo es un tunante.
De levante, ni aire.
De Valencia son las flores, de Sevilla los toreros, y de Hellín las chicas guapas y los ricos caramelos.
Dios te guarde de moza navarra, de viuda aragonesa, de monja catalana y de casada valenciana.
En Valencia, medicina; en Salamanca, eruditos; teólogos, Alcalá; y en en Valladolid, jurisperitos.