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Como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como
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Como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como
Expresión popular española utilizada para señalar a quien actúa por sí mismo sin ayuda de nadie o a quien acapara todo para sí.
El dicho combina dos sentidos: elogio de la autosuficiencia y crítica al egoísmo exagerado.
Su origen literario se encuentra en la “Letrilla Satírica III” de Francisco de Quevedo, escrita en el siglo XVII.
En esa obra, Quevedo repetía el verso “Yo me soy el rey Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”, que funcionaba como estribillo satírico.
El poema se burlaba de la vejez, de las jerarquías y de los falsos honores, usando un tono mordaz característico del autor.
El pueblo sustituyó con el tiempo al “rey Palomo” literario por un personaje más cercano, dando lugar al nombre “Juan Palomo”.
La tradición popular identificó al personaje con un bandolero cordobés del siglo XIX llamado Diego Padilla, apodado Juan Palomo.
Este bandolero actuó en Fuente la Lancha durante la Guerra de la Independencia, colaborando con los Siete Niños de Écija.
La llamada Casa Grande, asociada a su figura, fue descrita como un cortijo amplio donde se guardaban botines y se retenían prisioneros.
La tradición oral afirma que un túnel conectaba el pozo del cortijo con el río Guadamatilla para facilitar fugas rápidas.
El ingenio atribuido al bandolero reforzó la idea de autosuficiencia que el dicho transmite, aunque su origen real es literario.
El pueblo transformó el verso de Quevedo en un refrán popular, manteniéndolo vivo durante siglos por su doble interpretación.
La expresión sigue vigente porque simboliza tanto la independencia personal como la actitud de quien no comparte nada.