Planta perenne, de porte bajo, formando cojinetes densos o matas almohadilladas. Altura de 5–15 cm, muy ramificada desde la base.
Hojas: Pequeñas, lineares o lanceoladas, generalmente alternas o subopuestas. Muy pubescentes, con abundante vellosidad blanquecina que les da un tono gris plateado. Margen entero. Nervio central poco marcado.
Tallos: Finos, ascendentes o rastreros, densamente pubescentes, con aspecto blanquecino o ceniciento.
Inflorescencias: Flores solitarias o en pequeños grupos en el extremo de los tallos.
Flor: Corola con 5 pétalos amarillos, redondeados, sin manchas basales. Estambres numerosos, anteras amarillas. Sépalos densamente peludos, a menudo con tonos rojizos o pardos. Diámetro de la flor 10–12 mm.
Floración de abril a junio.
Fruto: Cápsula pequeña, protegida por los sépalos persistentes y pilosos.
Hábitat: Laderas secas, suelos calizos, pedregales, tomillares y claros de matorral. Prefiere ambientes muy soleados y sustratos pobres.
Distribución: Mediterráneo occidental. Frecuente en el sur y este de la Península Ibérica. Muy común en zonas calizas de la provincia de Jaén, especialmente en la Campiña y Sierra Sur.
Observaciones: Se distingue por sus hojas estrechas y muy pubescentes, de color gris plateado, y por su porte almohadillado. Puede confundirse con otras jarillas amarillas, pero sus hojas lineares y su aspecto ceniciento son característicos.