Ollas de cerámica ibéricas empleadas en la cocción de alimentos.
Son
producciones relativamente bastas, sin pretensiones decorativas, pero
diseñadas para cumplir bien su cometido.
Gracias a la mezcla de la
arcilla con otros materiales como mica o cuarzo (los llamados
desgrasantes) podían soportar mejor los cambios de temperatura y
emplearse para calentar alimentos sobre el fuego.