Planta vivaz de la familia de las escrofulariáceas.
Porte: planta perenne, robusta, de 40–100 cm.
Tallo: erecto, grueso, densamente cubierto de vellosidad blanca tomentosa. Con tallo alto y erguido que puede llegar a alcanzar hasta los 2 m. de altura (V. densiflorum / giganteum), aunque lo normal es de 60 a 80 cm.
Hojas:
Basales: grandes, ovadas, muy tomentosas, formando una roseta plateada muy visible.
Caulinares: más pequeñas, también tomentosas, abrazando parcialmente el tallo.
Cubierto de borra espesa y cenicienta.
Hojas blanquecinas, gruesas, muy vellosas por las dos caras, oblongas, casi pecioladas las inferiores, y envainadoras en parte y con punta aguda las superiores.
Flores:
Dispuestas en una inflorescencia espiciforme alargada.
Flores de gran tamaño, en forma de espiga terminal.
Corola amarilla, de cinco pétalos.
Estambres con filamentos blanquecinos o amarillentos, cubiertos de pelos.
Floración: mayo – julio.
Fruto: cápsula ovoide con numerosas semillas pequeñas. El fruto capsular con dos divisiones que encierran varias semillas pequeñas, angulosas y venenosas. Fructificación: verano.
Roquedos calizos, fisuras de paredones, laderas pedregosas y canchales.
Suelos secos, muy drenados.
Exposición soleada.
Altitud: 600–1 800 m.
Distribución
Jaén: sierras de Cazorla, Segura, Mágina, Quesada y otras zonas calizas.
Andalucía: también en Granada y Málaga.
Endemismo: del sur de España.
Muy fácil de reconocer por su tomentosidad plateada, visible incluso desde lejos.
En estado vegetativo forma una roseta densa y brillante.
Especie característica de ambientes calizos de montaña.
El cocimiento de las flores se ha usado en medicina contra la tisis.
Las hojas se han empleado contra las heridas de difícil curación.
Como mecha de candil.
La raíz molida para curar las hemorroides.
Las semillas sirven para envenenar el agua para atontar a los peces y facilitar su pesca.