Planta herbácea bienal, robusta, de 30–120 cm, muy espinosa.
Tallos erectos, solitarios o poco ramificados, provistos de alas espinosas bien marcadas.
Las hojas basales forman una roseta, son oblongo‑lanceoladas y pinnatipartidas, con lóbulos triangulares rematados en una espina. Las hojas caulinares son alternas y decurrentes, generando alas espinosas continuas a lo largo del tallo. El haz es verde y el envés algo más claro, con pubescencia variable.
Los capítulos son solitarios o aparecen en grupos de dos o tres. El involucro es ovoide y está densamente cubierto de brácteas rígidas y espinosas; las brácteas externas poseen una espina terminal larga y las internas son más cortas. Las flores son tubulosas y de color purpúreo, rara vez rosado. La floración se produce entre mayo y julio.
El fruto es un aquenio oblongo, pardo, provisto de un vilano plumoso blanquecino.
Hábitat en pastizales secos, cunetas, claros de matorral, bordes de caminos y terrenos removidos. Prefiere sustratos calizos y ambientes secos y soleados.
Altitud entre 300 y 1.600 m.
Endemismo del sureste de la Península Ibérica. Presente en Granada, Jaén, Almería y Málaga, con poblaciones destacadas en Sierra Nevada y otras sierras béticas orientales. En la provincia de Jaén aparece en sierras meridionales y orientales, como Mágina, el sur de la provincia, como la Sierra de Jaén y, en menor medida, la Sierra de Segura.
Especie muy próxima a Carduus tenuiflorus, de la que se diferencia por capítulos más grandes y globosos, brácteas involucrales más robustas y espinosas y alas caulinares más anchas y continuas.
No catalogada como amenazada.
Endemismo bético de interés botánico.
Sinónimos
Carduus tenuiflorus var. granatensis (Boiss.) Pau.