Alfonso X fue un monarca muy avanzado en el aspecto cultural, pero nefasto desde el punto de vista político. Durante su reinado Castilla perdió el Algarbe a manos de Portugal y la comarca de Orihuela a manos de la corona de Aragón, siendo especialmente vergonzosa su sucesión, que quedo en manos de su hijo Sancho IV, a quien no correspondía la corona.
No obstante Alfonso X se encargó de compilar e incluso escribir numerosos poemas conocidos como cantigas, resultando crucial para la historia de la cultura occidental y la creación de la escuela de traductores de Toledo, que introdujo numerosos textos, muchos de ellos de la antigüedad clásica, que de otra manera se hubieran perdido.
Casado en 1249 con Violante, hija de Jaime I de Aragón, tuvo diez hijos legítimos.
Rey de Castilla y de León en 1252.
Fracasó en la pugna por la corona del Sacro Imperio Romano-Germánico a la que dedicó mucho esfuerzo y dinero.
Impulsor de la Reconquista, amplió los territorios castellanos con la toma a los musulmanes de varias plazas de importancia, entre ellas Murcia, Alicante, Sevilla y Cádiz, pero tuvo que renunciar al Algarve y a sus aspiraciones sobre Navarra.
Es el primer Rey pleno de las andalucías ya que consolidó el territorio andaluz que siempre interesó a la corona de Castilla: tres de los cuatro reinos que componían la Andalucía prospera: Jaén, Córdoba y Sevilla.
En 1260 conquista e incendia Rabat.
Conquistó la ciudad de Jerez de la Frontera de manera definitiva a los musulmanes el 9 de octubre de 1264.
La rebelión de los mudéjares en 1264.
Su hijo el primogénito y heredero al trono, don Fernando de la Cerda, murió en 1275.
El rey trató de defender los derechos sucesorios de su nieto, el primogénito de don Fernando, pero don Sancho, hijo segundo del rey y hermano de Don Fernando, reclamó la sucesión para él recibiendo muchas adhesiones a su causa.
El rey conservó sólo la fidelidad de Murcia y Sevilla, ciudad donde vivió los últimos meses de su vida bastante aislado y secundado sólo por un reducido número de sus antiguos colaboradores.
Murió en Sevilla, 4 de abril de 1284.
A pesar de haber decretado el desheredamiento de don Sancho el 8 de noviembre de 1282, fue entronizado tras la muerte de su padre.