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Eremitorio de la Magdalena
Cruz, Religioso, SOS Patrimonio
En ruinas.
Eremitorio que guarda un abrigo rocoso con una cueva desde donde mana el agua, más un grupo de celdas cueva para los monjes, algunas de ellas también decoradas, una blanqueada y otra con acceso escalonado y dos cruces pintadas en el interior. También hay en el exterior al Santuario una especie de Calvario pintado, con dos cruces pintadas con buena conservación y otra más desvaída, también hay restos de pinturas desvaídas, con acceso escalonado.
Tiene dos partes separadas por una roca, sobre la que se ha tallado un banco de piedra.
Hasta el siglo XIV pudo ser un lugar de culto pagano.
Tras la persecución a estas prácticas a partir del concilio de Trento, se cristianizó como un eremitorio dedicado a santa María Magdalena.
Posiblemente la construcción del eremitorio cristiano sea de finales del S. XVI o principios del S. XVII.
Su planta es irregular tendiendo a rectangular.
Está cerrado hacia el norte y este por muros de piedra de mampuesto irregular y en algunas ocasiones las piedras son ciclópeas e incluso la roca se corta para servir de sillares a los paramentos. También se utilizan los ladrillos macizos como en la entrada.
La entrada es estrecha y en pendiente a través de un vano adintelado.
Unos escalones sirven de acceso a la gran plataforma que forma la ermita.
Hay restos de una continuación de una escalera que subía a un segundo nivel del santuario, se encuentra a la derecha del banco corrido tallado.
La situación de la ermita es de total ruina, quedando una división interna hacia el Oeste realizada con muros de sillares irregulares y la roca cortada que nos ofrecen otro espacio a modo de coro a diferente altura.
Hay restos de su cubierta, se observan los arranques de las bóvedas de yesería para las bóvedas de crucería sobre la pared rocosa del abrigo.
Queda a mitad de la planta de la ermita pegado hacia lo más profundo del abrigo la surgencia del Arroyo Magdalena que en época de lluvias es de una gran belleza.
De los elementos decorativos apenas si quedan algunos detalles, destacamos las pinturas sobre las paredes de la roca a la entrada y en el interior del eremitorio. Representan escenas figurativas, símbolos y cruces relacionadas con la pasión de Cristo. Son monocromas y en su mayoría de color blanco, aunque hay restos de pintura roja también.
En el catastro del marques de la Ensenada de mitad del S. XVIII, hace referencia a la ermita del nacimiento del Arroyo Magdalena pero atribuyéndolo al termino de Cazorla. Si suponemos que es la misma ermita y que en esta época ya existía, si atendemos a los arranques de las bóvedas de yesería, a la simbología de las pinturas y a la elección del sitio podemos pensar en una cronología del Siglo XVII las últimas obras del yacimiento.
Alrededor de los que fue la ermita aparecen una serie de pequeñas cueva que debieron de ser las celdas de los ermitaños, algunas de ellas decoradas también con pinturas murales.
El yacimiento peligra ya que se utiliza como aprisco de ganado.